
Garbanzo · Fabáceas · Legumbre
Garbanzo · Castellano
Cicer arietinum
Garbanzo de tamaño medio-grande, piel crema rugosa y forma redondeada con un pequeño pico característico. Es la variedad más extendida en la meseta castellana, con una textura harinosa y suave que lo hace ideal para cocidos y potajes, absorbiendo muy bien el sabor del caldo.
Agronomía
- RiegoBajo; tolera sequía
- LuzPleno sol (8+ h)
- SueloSuelto, bien drenado, seco
- pH6.0 – 8.0
- AbonoEscaso; fija N
- FríoTolera hasta -5 °C
Siembra
Siembra directa a 5 cm de profundidad cuando el suelo supere los 8 °C (febrero-marzo en zonas de secano). El garbanzo tolera el frío mejor que las judías pero no las heladas tardías. No remojar la semilla. Marco de 20-25 cm en surco y 50-60 cm entre surcos.
Producción y cosecha
Planta erguida y compacta de 30-60 cm de altura, muy ramificada. Produce vainas cortas (2-3 cm) con 1-2 granos. La cosecha se realiza para grano seco cuando la planta está completamente amarilla y seca (junio-julio). Rendimiento de 80-150 g de grano seco por planta. Muy bien adaptado a las condiciones de secano de la Meseta.
Historia
El garbanzo fue domesticado en la zona del Creciente Fértil (actual Turquía-Siria) hace más de 7.000 años y llegó a la Península Ibérica con las civilizaciones del Mediterráneo Oriental. La variedad castellana se ha cultivado en la Meseta desde la Edad Media como pilar de la dieta rural. Es el ingrediente central del cocido madrileño y de numerosos guisos regionales de las dos Castillas.
Etimología
El término "garbanzo" procede del prerromano con posible relación con el latín "cicer" (legumbre de cabeza) y el sufijo ibérico. "Castellano" hace referencia a su lugar de cultivo tradicional: las dos Castillas, donde se ha cultivado durante siglos como legumbre básica de la dieta.