Salvia · Officinalis

Salvia · Lamiáceas · Aromática

Salvia · Officinalis

Salvia officinalis

Subarbusto aromático mediterráneo de hojas aterciopeladas gris-verdosas y flores azul-violáceas. Imprescindible en la cocina europea (salsa de mantequilla, rellenos) y con una larga historia medicinal para la garganta y la memoria.

Agronomía

  • RiegoBajo — tolera sequía
  • LuzPleno sol (6+ h)
  • SueloDrenado, pH 5,5–7,5
  • PodaPost-floración primaveral
  • AbonoMínimo — reduce aroma si excesivo

Siembra

Sembrar a 1-2 mm de profundidad a 18-22 °C en sustrato fino; germinación en 10-21 días. Trasplantar con 3-4 pares de hojas verdaderas. Alternativa más rápida: esqueje semileñoso (8-12 cm) en primavera, enraíza en 3-4 semanas.

Producción y cosecha

Subarbusto perenne con cosecha continua. La concentración de aceites esenciales (tuyona, alcanfor, 1,8-cineol) es máxima antes de la floración (primavera-verano). Una planta adulta rinde 0,3-0,7 kg de hojas frescas por año. A partir del 3.er año suele lignificarse en exceso; conviene dividir o reemplazar la planta cada 3-5 años para mantener producción óptima.

Historia

Originaria del Mediterráneo norte (Balcanes, costa dálmata), la salvia officinalis fue cultivada por monjes medievales en sus jardines botánicos como planta curativa universal. Hipócrates y Dioscórides ya la citaban contra la tos, la fiebre y las úlceras. En la Edad Media se creyó que quien la cultivara viviría eternamente (proverbio: "Cur moriatur homo cui salvia crescit in horto?"). Hoy es una de las diez hierbas aromáticas más vendidas en Europa.

Etimología

Del latín "salvare" (salvar, curar), en referencia a sus propiedades medicinales reconocidas desde la antigüedad. El epíteto "officinalis" indica que la planta era vendida en las boticas (officinae) medievales como remedio oficial.

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